Contar historias sin conflictos – Kishōtenketsu

Me lié como siempre por algo nuevo y más ahora que estamos en cuarentena… Y me he enamorado de otro estilo made in Japón.

¡Otra vez!

Después del Origami y del Kamishibai, ahora me he entusiasmado por el Kishōtenketsu, el arte de contar historias sin conflictos. 

Visto así parece como otra manera de contar historia sin que los niños y las niñas se asusten con el peligro que ya los expertxs nos están avisando, la sobretección. 

Pero no, es un concepto increíble y tan lógico que solo podía venir de Oriente.

Para entenderlo es mejor analizar las narraciones de este mundo Occidental que se define como método aristotélico y se basa en tres actos: el bueno, el conflicto con el antagonista y la resolución

Pero sabemos que en Oriente no existe esta separación de «bien y mal», sino que conviven dos visiones opuestas de ver el mundo que se complementan definiendo el cosmo, como la imagen del Tao. Podemos decir incluso que la Tierra es en si mismo un tao de opuesto hecho de mar y tierra… aunque no sé porque nosotros la llamamos solo Tierra, cuando sabemos que está compuesta por el 75 por ciento de agua. ¿Será una herencia de Aristóteles y en japonés la etimología es distinta? jeje

No sé, lo desconozco 😉

Así nace esta hermosa manera de contar historias que se basa en 4 partes: Introducción, desarrollo, giro y reconciliación.

Es decir, las dos primeras partes narran sobre una situación, la tercera de otra distinta y la última responde al como se complementan las dos creando armonía.

Y me da mucho que pensar… pensar como partidos políticos podrían enriquecer su propuesta si se complementaran de manera orgánica.

Lo mismo que los alumnxs también puedan enseñar a sus profesorxs, la economía pueda ser solidaria, los estados pobres puedan dar lecciones de humildad a los ricos, que la amenaza de muerte nos impulsa a la vida y que aunque vea mi piel y mi cuerpo, puedo sentirme Mar.

Así que os dejo dos intentos de viñetas con este estilo, una pensado de ser Tierra:

 

 

Tierra la madre de todos los seres
Tierra la madre de todos los seres

 

Meditación Soy Mar
Soy agua, soy mar, soy agua

 

Y aprovecho para explicarte que mi proceso creativo está muy vinculado con la meditación… cuando medito veo imágenes e historias que se desarrollan en mí como si fueran sueños, pero sin el rollo de olvidarse enseguida.

Estas dos historietas las he visualizado y gracias a conocer casualmente esta forma de contarlo, me ha ido genial para conectar con mi herida primaria: la madre.

Malas madres

Porque sí, hemos tenido una madre humana puede haber ocasionado complejos y quizá no nos han aceptado como hubiéramos querido, nos han cargados con sus genéticas faltas… Así que en mis meditación me consuela conectarme con el origen de la vida, la madre Tierra o el Mar… y me mentalizo que el día de mañana mi hijo me echará todas las culpas con arena y lagrimas con su agua y me mentalizo… me entreno a esta respuesta de la que dependerá su futuro y será algo por el estilo:

Lo siento, pero te aseguro que te he hecho daño con todo el amor del mundo… ¿Sabes lo que son los Kishōtenketsu?

Lo admito… no tengo la versión definitiva, pero queda bien para cerrar el post 😉

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