Calma las emociones: CULPA

La culpa es una emociones muy peculiar. Nos presionan diciendo que siempre hay un solo culpable, cuando en realidad hay una responsabilidad colectiva que no podemos descargar a nadie.

Por esta razón, creamos unas poesías infantiles y dos botes de la calma para explicar la culpa y el perdón.

El bote de la culpa. El bote del perdón

 

El bote de la culpa. El bote del perdón

EL BOTE DE LA CULPA

 

El bote de la culpa

Está formado de varias partes

Los barrotes, el pájaro

El vidrio y el agua

.

Por eso la culpa

Nunca es solo de uno

.

Hay un agresor que hace daño

Hay una víctima que piensa merecerlo

Hay quien lo ve y no se lo cree

Hay quien lo sabe y se lo calle

.

Barrotes, pájaro, vidrio o agua

¿Quién eres?

 

EL BOTE DEL PERDÓN

 

Perdonar al agresor

Perdonar a la víctima

Perdonar a quien no ha ayudado

Perdonar a quien no lo ha denunciado

.

Perdona y libérate

.

Poner la culpa de todos

En un nuevo lugar

Verter el agua y poner el pájaro

En un sitio donde pueda volar

.

Para transformarse y perdonar

¿Listo para volar?

 

Como dice la poesía, hay varios personas que participan y son responsable de un evento que crea daño. Vamos a analizar todas las partes y porque lo representamos de esta manera.

La víctima (el pájaro)

Es una persona que suele ser débil y no tiene las herramientas para defenderse. Cuando sufren una agresión se siente culpable para no haberse defendido, por no haberlo hablado en su día. Luego no lo dicen porque no quieren hacer sufrir a las personas que habrían debido protegerle. Y va cargada de culpa, la víctima suele ser la que más culpa suele llevar por paradoja.

Al perdonarse debería decirse: «Era débil y se han aprovechado de mí, no es mi culpa»

El agresor (los barrotes)

El agresor suele no tener muchas veces remordimiento, quizá puede incluso sentirse justificado porque un día lejano fue víctima y descarga esa rabia/culpa hacía la persona más débil. Una cadena de emociones mal gestionada que se traspasa de generaciones en generaciones.

Al perdonarse deberían pensar: «He actuado con maldad porque en su día me han hecho daño. No es mi culpa»

Quien lo ve y no se lo cree (vidrio)

La persona que hubiera tenido que proteger la víctima puede que no soporte el peso de la culpa, por no haber intervenido, por no tener la valentía de hablarlo, porque simplemente no lo sabe pero que, de alguna manera lo sospecha por un cambio de comportamiento de la víctima. A veces es porque no saben como preguntarlo. Estas personas llevan la culpa bien escondida, pero le pesa muchísimo porque hubiera tenido que defender y proteger a la víctima débil.

«Pido perdón por no haber sido capaz de protegerte a partir de ahora te escucharé siempre.»

Quien lo sabe y se calle (agua)

Hay un dicho «agua en boca», mantén el secreto, no digas nada sino se va a tener consecuencias muy graves que no te compite.

Pero lo sabe y cada noche se acuesta con ese peso… y miras series antes de ir a dormir por no pensar, por quedarse dormido y no sentir la culpa que le grita en la cabeza y no le deja descansar. Espera que con el tiempo se le olvidará pero nunca pasará y un día algo, alguien se lo recordará y ese día sentirá un nudo en la garganta por no haber hablado, por no haberlo denunciado.

 «He sido cobarde, pido perdón y te apoyaré ahora más que nunca»

La culpa en familia

Si pasáis por una época de cambio que va a provocar dolor o ausencia, una separación por ejemplo, es importante decir al niño o a la niña que no es por su culpa.

Hasta los siete años los infantes piensan que son culpable de todo lo que pasa… si un niño nunca ha tenido padre pensará también que es por su culpa. Son egocéntricos en todos los sentidos.

Por esta razón es importante remarcar que no es por su culpa y comunicar el cambio todas las personas responsables. Si por ejemplo los progenitores deciden divorciarse es importante decírselo juntos, remarcando que no es por su culpa y que no desaparecerá el amor que tienen por él/ella. 

Pedir ayuda siempre es conveniente en el caso no se sepa gestionar la situación o haya conflictos entre las partes. El niño o la niña debe pasar por su duelo, debe sentir y vivir su sufrimiento, pero es conveniente que luego la culpa se vaya y sepa perdonar y volver a vivir la nueva situación, hasta que esté cómodo/a y… aprenda a volar.

 

 

 

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